La 72ª edición de la Vuelta a Andalucía – Ruta del Sol pasará a los anales del ciclismo como el escenario donde una promesa se convirtió en realidad. Durante cinco jornadas de competición frenética, la geografía andaluza ha sido el tablero de ajedrez donde el Movistar Team, los potentes bloques del World Tour y los combativos equipos ProSeries han librado una batalla sin cuartel. El resultado: un éxito organizativo con difusión en 180 países y la consagración de Iván Romeo como el nuevo referente del ciclismo español.
I. El Arranque: Explosión en la Costa del Sol y el Valle del Guadalhorce
La aventura comenzó en Benahavís, un balcón al Mediterráneo que vio partir a un pelotón de 147 corredores. La primera jornada no fue el típico paseo de toma de contacto. Victor Campenaerts (TVL), el «belga-andaluz», lanzó un desafío al gran grupo desde el kilómetro cero, rodando en solitario por la Sierra de las Nieves y coronando el Puerto del Madroño.
Sin embargo, el hambre de los velocistas era mayor. Tras una persecución de infarto, el Visma | Lease a Bike tomó las riendas para depositar a Christophe Laporte en la recta de Pizarra. El francés no falló, batiendo a Bastien Tronchon y Ben Oliver, vistiéndose con el primer maillot amarillo de una edición que apenas empezaba a calentar motores.
II. La Etapa Reina: El Puerto de la Cabra dicta sentencia
Si hubo un momento que definió esta vuelta, fue el ascenso al Puerto de la Cabra. En la segunda etapa (Torrox-Otura), el campeón de España Iván Romeo decidió que no quería ser un espectador de lujo. Se filtró en la fuga de la jornada junto al campeón noruego Andreas Leknessund.
En un duelo estético y agónico, ambos retaron a un pelotón donde Visma y Piranello intentaban, desesperadamente, reducir una brecha que llegó a los dos minutos. A falta de 2.000 metros para la meta en Otura, Romeo lanzó un ataque seco, dejando clavado a Leknessund y entrando en solitario con 54 segundos sobre el resto de favoritos. Aquel día, el amarillo cambió de manos para no volver a moverse.
III. Jaén y el Corazón de los Olivos: El turno de los velocistas
La tercera etapa, con salida monumental ante la Catedral de Jaén, ofreció un respiro estratégico pero no físico. El pelotón voló hacia Lopera en una jornada marcada por una fuga de cuatro valientes: Burnett, Epis, Flórez y Alustiza. Fue aquí donde Josh Burnett (Burgos BH) comenzó a cimentar su reinado en la montaña, recolectando puntos en Santa Ana y Peña Llana.
La resolución en Lopera fue un caos controlado. El equipo Cofidis demostró su maestría en el lanzamiento de sprints, permitiendo que el belga Milan Fretin alzara los brazos por delante de Paul Penhoet y un Laporte que seguía sumando puntos para la regularidad. Romeo, protegido por un Movistar Team imperial, salvó el día sin fisuras.
IV. Estrategia en Los Pedroches: El «Kilómetro de Oro»
La cuarta etapa entre Montoro y Pozoblanco introdujo una variable crítica: las bonificaciones intermedios. Fue la etapa de la «guerra de guerrillas». Tom Pidcock y Romain Grégoire se lanzaron al asalto de los sprints intermedios para erosionar la ventaja de Iván Romeo. El británico logró recortar dos valiosos segundos, poniendo el liderato en un pañuelo de solo 7 segundos.
Pese a la tensión en la general, la gloria de la etapa fue para el «outsider» Tom Crabbe (Flanders Baloise). El joven belga dio la sorpresa en Pozoblanco batiendo a Wærenskjold en una llegada que demostró que en la Ruta del Sol no hay enemigo pequeño.
V. El Gran Final en Lucena: Épica, drama y gloria
La última etapa (La Roda de Andalucía – Lucena) fue un homenaje al ciclismo clásico. El circuito de Lucena, con su doble paso por el Alto de la Primera Espada, fue una olla a presión. La jornada se tiñó de drama con la caída y abandono de Christophe Laporte, lo que obligó a una reconfiguración de la lucha por el maillot verde, que finalmente recayó en Alex Aranburu.
En la última subida, Tom Pidcock lanzó un órdago final. Su ataque en solitario le valió la victoria de etapa y el tercer puesto en el podio final. Pero todas las miradas estaban en el grupo perseguidor: Iván Romeo, pegado como una sombra a Leknessund, resistió cada envite con una madurez asombrosa. Al cruzar la meta, el pucelano celebraba no solo una carrera, sino su entrada en la élite mundial.
BALANCE FINAL Y CUADRO DE HONOR
La 72ª edición se cierra con un dominio español en las clasificaciones principales y una presencia internacional que refuerza el prestigio de la prueba.
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Clasificación General (Maillot Amarillo): Iván Romeo (Movistar Team). Un triunfo basado en la valentía de la segunda etapa y la solidez táctica de su equipo.
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Clasificación de la Montaña: Josh Burnett (Burgos BH). El neozelandés fue el más activo en las cumbres andaluzas, arrebatando el maillot al líder en la tercera jornada.
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Clasificación de la Regularidad (Maillot Verde): Alex Aranburu (Cofidis). Tras el infortunio de Laporte, la regularidad premió la combatividad del corredor vasco.
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Mejor Joven: Jan Christen (UAE Team Emirates). El suizo demostró ser una de las realidades más brillantes del pelotón actual.
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Mejor Andaluz: José Manuel Díaz Gallego (Burgos BH). El jiennense fue el orgullo local, terminando en el «Top 10» de la general.
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Metas Volantes: Geoffrey Bouchard (Total Energies).
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Equipos: Movistar Team. Los telefónicos dominaron la carrera de principio a fin, protegiendo su tesoro más preciado: el maillot amarillo de Romeo.
MEMORIA GRÁFICA DE LA VUELTA: El archivo histórico completo con las mejores imágenes de cada etapa, los paisajes andaluces y las ceremonias de podio está disponible en el siguiente enlace oficial: 📸 Galería Completa: 72ª Vuelta a Andalucía – Ruta del Sol
Andalucía se despide del ciclismo por este año, pero deja un eco de grandeza. La Ruta del Sol sigue siendo el lugar donde nacen las estrellas.
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