El conjunto rojiblanco se impuso por 2-0 en su estreno liguero como local gracias a un gol de Pedro Alemañ y a un tanto en propia puerta de Arnau Puigmal. Los de Pacheta mostraron solidez, energía y capacidad para castigar los momentos de debilidad de un Mallorca que tuvo más balón, pero careció de precisión en los metros decisivos.

2 Jornada del partido de la liga Granada CF – R.C.D. Mallorca
Dia 24 de Agosto
Estadio Nuevos Los Carmenes
Granada
Andalucia
España
Granada, 25 de agosto de 2026. El Granada CF convirtió su regreso al Estadio Nuevo Los Cármenes en una noche de reafirmación. El equipo dirigido por José Rojo Martín, ‘Pacheta’, derrotó este lunes al RCD Mallorca por 2-0 en el encuentro correspondiente a la segunda jornada de LALIGA HYPERMOTION y sumó su primera victoria de la temporada. Pedro Alemañ abrió el marcador durante la primera mitad y un gol en propia puerta de Arnau Puigmal, ya en el tramo final, terminó de asegurar los tres puntos para el conjunto nazarí.
El resultado permite al Granada elevar su cuenta hasta los cuatro puntos después del empate sin goles obtenido en la primera jornada ante el Real Oviedo. Para el Mallorca, que había comenzado el campeonato venciendo por 2-0 al Real Valladolid, la visita a Los Cármenes supuso la primera derrota del curso y dejó una sensación amarga, especialmente por las circunstancias que rodearon al segundo tanto rojiblanco.
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Una victoria con un significado especial
El encuentro llegaba rodeado de un contexto poco habitual. Los episodios sísmicos registrados durante los días anteriores en Granada habían obligado a realizar inspecciones y comprobaciones técnicas en el estadio. Tras las revisiones efectuadas en coordinación con el Ayuntamiento de Granada y LALIGA, el club confirmó que el recinto se encontraba en buenas condiciones estructurales y que el partido podía celebrarse con normalidad.
Superada la incertidumbre, el fútbol volvió a ocupar el centro de la escena. Los Cármenes recibió al Granada por primera vez esta temporada y el equipo respondió con una actuación competitiva, sustentada en la intensidad, el orden defensivo y la eficacia para aprovechar sus mejores fases.
Pacheta mantuvo el bloque que había iniciado el campeonato en Oviedo. Raúl Lizoain ocupó la portería, protegido por una línea defensiva integrada por Diallo, Bourama Dembélé, Manu Lama y Sergio López. Rubén Alcaraz, Gerard Gumbau y Pedro Alemañ formaron el centro del campo, mientras que Sergio Rodelas, Chinaza y José Arnáiz asumieron las funciones más ofensivas.
Luis García, por su parte, introdujo una sola modificación en el once que había derrotado al Valladolid. Álex Sala ocupó el puesto de Sergi Darder, ausente de la convocatoria, y acompañó a Manu Morlanes y Pablo Torre en la zona de creación. Adrián Fuentes actuó como referencia ofensiva, con Antoniu Roca y Zito Luvumbo tratando de generar desequilibrio desde posiciones más abiertas.
El Mallorca golpeó primero, pero sin premio
El comienzo del encuentro fue abierto y dinámico. El Mallorca salió dispuesto a discutirle la iniciativa al Granada y encontró muy pronto espacios a la espalda de la defensa local. Adrián Fuentes protagonizó el primer acercamiento importante después de recibir un pase filtrado, aunque su remate no logró superar a Lizoain.
Poco después, el delantero visitante consiguió enviar el balón a la portería granadinista, pero la acción quedó invalidada por fuera de juego. Ese aviso confirmó la voluntad ofensiva del conjunto balear y obligó al Granada a ajustar su vigilancia sobre los movimientos de los atacantes bermellones.
El Mallorca intentaba elaborar mediante la posesión, con Morlanes y Pablo Torre participando en la circulación y Álex Sala aportando criterio tanto en el juego abierto como en las acciones a balón parado. Antonio Raíllo también dispuso de una oportunidad mediante un remate de cabeza tras una falta lateral, pero no consiguió dirigir el balón entre los tres palos.
Lejos de sentirse intimidado, el Granada fue creciendo con el paso de los minutos. Los rojiblancos elevaron la intensidad de su presión, aumentaron la velocidad de sus ataques y comenzaron a encontrar profundidad por los costados. Diallo y Sergio López ofrecieron líneas de pase desde los laterales, mientras que Gumbau y Alcaraz aportaron equilibrio y permitieron a Alemañ aparecer cerca del área.
El primer aviso serio del equipo local llevó la firma de Sergio Rodelas. El atacante culminó una buena acción colectiva con un remate de cabeza que se estrelló en el poste de la portería defendida por Arnau Tenas. La madera evitó el gol, pero la jugada confirmó que el Granada había logrado inclinar el encuentro hacia el campo mallorquinista.
Alemañ culmina el mejor momento rojiblanco
El gol llegó poco después y premió los mejores minutos del conjunto de Pacheta. Una combinación ofensiva permitió que Pedro Alemañ recibiera dentro del área. El centrocampista controló, se giró con rapidez y conectó un disparo con la pierna izquierda que superó la estirada de Arnau Tenas.
La acción reunió varias de las virtudes mostradas por el Granada: recuperación de la iniciativa, circulación vertical y presencia de jugadores de segunda línea en posiciones de remate. Alemañ interpretó la jugada con inteligencia y añadió precisión en la definición para colocar el 1-0.
El tanto reforzó la confianza de los locales. El Granada pasó a controlar mejor los tiempos del partido y consiguió mantener al Mallorca alejado de la portería de Lizoain durante varios tramos. Rodelas continuó ofreciendo movilidad, Arnáiz buscó espacios para finalizar y Chinaza trabajó para fijar a los centrales visitantes.
El Mallorca trató de reaccionar antes del descanso. Antoniu Roca, Pablo Torre y Adrián Fuentes participaron en diferentes aproximaciones, pero al equipo de Luis García le faltó claridad en el último pase. La posesión visitante no se tradujo en ocasiones suficientemente limpias y el Granada protegió su ventaja con una defensa concentrada.
El marcador permaneció en 1-0 hasta el descanso. La diferencia era mínima, pero el equipo rojiblanco había conseguido transformar su mejor fase de juego en una ventaja concreta, mientras que el Mallorca pagaba su falta de precisión en los metros finales.
El Mallorca adelanta líneas
La segunda mitad comenzó con un Mallorca más decidido a instalarse en campo contrario. La necesidad de buscar el empate llevó al conjunto balear a adelantar su presión y a asumir una mayor presencia ofensiva. Zito Luvumbo trató de desequilibrar mediante su velocidad y Miguel Calatayud se incorporó con mayor frecuencia por el costado derecho.
El Granada aceptó el nuevo escenario sin perder su estructura. Aunque tuvo que defender durante más tiempo, conservó la capacidad para salir al contragolpe y amenazar los espacios que dejaba el Mallorca. Los rojiblancos no renunciaron al segundo gol y dispusieron de varias llegadas, aunque algunos remates se marcharon desviados.
Luis García comenzó a mover el banquillo alrededor de la hora de juego. Arnau Puigmal y Adrián Liso sustituyeron a Miguel Calatayud y Antoniu Roca. Más tarde entraron Adam Buksa y Josep Cerdà en lugar de Adrián Fuentes y Pablo Torre. Puigmal, Buksa y Cerdà disputaron de este modo sus primeros minutos oficiales de la temporada con el conjunto mallorquinista.
Pacheta también refrescó a su equipo. Bamba y Myrqués reemplazaron a Rodelas y Chinaza; Emeka había entrado tras el descanso por José Arnáiz; Naasei sustituyó posteriormente a Sergio López y Mario Jiménez ocupó el puesto de Alemañ durante el tramo final.
Los cambios mantuvieron el partido abierto. El Mallorca acumuló jugadores por delante del balón y aumentó su presencia en campo contrario, pero continuó sin encontrar una vía clara hacia el gol. El Granada, mientras tanto, defendió con solidaridad, protegió el área de Lizoain y esperó el momento adecuado para sentenciar.
Un segundo gol rodeado de protestas
El 2-0 llegó en el tramo final, después de un saque de esquina favorable al Granada. El balón terminó dentro de la portería mallorquinista tras tocar en Arnau Puigmal, a quien se atribuyó el gol en propia puerta.
La acción provocó una protesta generalizada del conjunto visitante. De acuerdo con la versión recogida por el propio RCD Mallorca en su crónica oficial, los futbolistas bermellones entendieron que el árbitro, Saúl Ais Reig, había hecho sonar el silbato cuando el balón ya estaba en juego y el córner había sido ejecutado. Los jugadores interpretaron que el juego estaba detenido, circunstancia que generó desconcierto en el área.
El gol, sin embargo, subió al marcador. Las protestas derivaron en momentos de tensión, con una amonestación para Antonio Raíllo y la expulsión de un integrante del cuerpo técnico visitante, según el desarrollo del encuentro. Más allá de la controversia, el 2-0 terminó de inclinar un partido que hasta entonces continuaba abierto por la estrechez del resultado.
El Mallorca trató de reducir distancias durante los últimos minutos, pero el golpe anímico resultó difícil de superar. El Granada administró la ventaja, evitó conceder ocasiones claras y completó el encuentro sin encajar. Lizoain volvió a mantener su portería a cero, como ya había sucedido en el empate de la primera jornada frente al Oviedo.
Solidez, eficacia y una primera alegría en casa
La victoria dejó varias conclusiones positivas para el Granada. El conjunto de Pacheta volvió a exhibir solidez defensiva, alcanzó su segundo partido consecutivo sin recibir goles y confirmó que dispone de recursos para competir en contextos diferentes.
Ante el Mallorca tuvo que convivir con fases de menor posesión, especialmente durante la segunda parte, pero supo protegerse y castigar al rival en momentos determinantes. El trabajo de Alcaraz y Gumbau sostuvo al equipo en el centro del campo; Rodelas aportó profundida
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